Control de esfínteres

El control de esfínteres o aprendizaje de “ir al baño” es el proceso por el cual se enseña a los niños a controlar la vejiga y los intestinos. El niño o niña dejará el pañal cuando sea lo suficientemente maduro para controlar su cuerpo, lo que generalmente sucede cuando ha aprendido a caminar con soltura y a decir sus primeras palabras. Sin embargo, es perjudicial tanto pretender que el niño consiga controlarse antes de que su madurez lo permita, como también retrasar el entrenamiento.

Si bien la mayoría de los niños alcanzan este logro entre los 2 y los 4 años de edad, cada niño se desarrolla a su propio ritmo. La edad en la que logrará el control de esfínteres dependerá de su ritmo particular de crecimiento y desarrollo.

Algunos niños enfrentan desafíos físicos, de desarrollo o de conducta adicionales. Esto puede hacer que les lleve más tiempo aprender. Incluso los niños que han aprendido a usar el baño suelen tener un “accidente” ocasional.

Los padres, al igual que otros cuidadores (maestras y familiares), pueden ayudar a que el niño aprenda a controlar los esfínteres.

Durante varios meses, usted deberá tener paciencia y brindar atención y aliento diarios a su niño.

La edad de su niño por sí sola no determina si está preparado para controlar los esfínteres. Nuestro enfoque “orientado al niño”, nos permite reconocer que este tiene mayor efecto cuando el niño naturalmente está preparado. El mejor momento para comenzar con el control de esfínteres es cuando el niño esté mental, emocional y físicamente listo.

Con frecuencia, los niños tardan algunos meses en aprender a controlar los intestinos y la vejiga durante el día. El tiempo exacto que tomará va a depender del niño. Es posible que su niño esté preparado para comenzar con el control de esfínteres cuando:

 Siga indicaciones de uno o dos pasos

  • Le estorba el pañal
  • Pueda subirse y bajarse los pantalones
  • Siente cuando tiene ganas de orinar o hacer popo.
  • Manifiesta querer ir al baño
  • Posee un lenguaje claro para anunciar esto, utilizando palabras o gestos para decirlo mostrar que necesita usar la bacinilla o el baño.
  • El pañal permanece sin mojarse durante varias horas
  • Se desplaza con tranquilidad al baño o bacinilla
  • Se sienta en la bacinilla o baño.
  • quiera usar el baño o la bacinilla y se inicia en el uso de ropa interior

PAUTAS PARA ACOMPAÑAR

  •  Estar preparados para acompañar: Necesitamos tener tiempo para dedicar al control de esfínteres del niño. Tener presente que esto no coincida con un momento sin cambios importantes, por ejemplo, que no sea al mudarse a una casa nueva o ante el nacimiento de un nuevo hermano. Puede resultar más sencillo durante los meses más calurosos, dado que su niño usará menos ropa.

 

  • En este proceso es fundamental incluir al niño en esta nueva etapa que queremos vivir, por esa razón no podemos definir por el que ya es tiempo, pero lo podemos alentar, estimular, animar a que nos diga si necesita ir al baño. Enséñele las palabras adecuadas que debe usar. Si el tiempo es ahora, debemos contemplar las adecuaciones: adaptadores para el baño, bacinillas y un buen apoyo para los pies, de manera que velemos porque el niño se sienta tranquilo, seguro y cómodo.

 

  •  El niño debe sentirse como parte importante del proceso y por lo tanto debe participar. Debe sentirse apoyado y querido, aunque se orine en los pantalones. El control de esfínteres también puede ser enseñado a través de juegos, y será alcanzado si el niño se siente seguro y comprendido. Aliente a su niño a que le avise cuando necesita ir al baño. Felicítelo por avisarle, incluso si ocurre un accidente camino a la bacinilla. No lo castigue ni amenace con castigarlo. El aliento y el apoyo motivarán a su niño a seguir intentando y a dar el siguiente paso. Festeje los avances de su niño, por ejemplo, al pasar de los pañales a los pañales de aprendizaje. Llévalo a que se cambie de ropa y de ser posible, deja que lo haga él mismo. No dejes que permanezca mucho tiempo sucio o mojado para que no se acostumbre a ello.

 

  • Recordemos que este proceso también es alentado por el ejemplo, es decir, permita que su hijo lo observe cuando va al baño. Siga los pasos usted mismo. Hágale saber que usted necesita ir al baño y permítale que lo acompañe. Él aprenderá observándolo.

 

  • Si su niño se resiste a seguir sus instrucciones o a utilizar la bacinilla, es muy probable que no esté preparado para controlar los esfínteres. No lo fuerce a utilizar la bacinilla ni el baño, esto puede provocar angustias y retrasos en el control de esfínteres. Desista por un tiempo e inténtelo nuevamente cuando su niño esté preparado.

 

  •  Una vez iniciado el entrenamiento no lo detengas. Pregúntale frecuentemente si desea hacer pipí o popó, sobre todo en momentos clave como al despertar, después de cada comida, antes de dormir y después de tomar agua.

 

  • Cuando el niño avisa que tiene ganas de ir al baño, llévalo y acompáñalo. Ayúdale a quitarse la ropa sólo si es necesario. Cuando estén en el baño pídele que se siente en la tasa. Nunca lo dejes sentado por más de 3 minutos en el baño, ni solo. Mientras esté sentado, hablen, narren historias, cuenten anécdotas que le trasmitan tranquilidad y no solo enfocados en ese tema. Dile cosas positivas como: “qué bien que ya estás aprendiendo” o “verás cómo es muy fácil”.

 

  • Celebra sus logros. Si consigue orinar o defecar en el baño felicítalo inmediatamente y dile que te da mucho gusto que lo haya logrado, demuéstrale tu alegría y satisfacción por el avance. No es necesario ofrecerle mayores recompensas.

 

  • Ofrécele papel y ayúdale a limpiarse. Recuerda que ésta es una habilidad que se desarrolla con la práctica. Es conveniente que aprenda a hacerlo solo para que pueda hacerse cargo de sí mismo cuando vaya a la escuela.

 

  • Enséñale a lavarse las manos inmediatamente después de ir al baño. Este es el mejor momento para que adquiera hábitos de higiene.

 

  • Evita los regaños. Si te das cuenta que orina fuera del baño dile: “aquí no” y llévalo al baño rápidamente. Recuérdale lo que debe hacer y anímalo para que lo siga haciendo de manera correcta, no lo regañes por esto. Evita amenazarlo, castigarlo o pegarle, ya que lejos de ayudarle, puede afectar su aprendizaje.

 

  • Evita los dobles mensajes. Cuida que sólo una persona sea la encargada de entrenarlo o coordínense para no confundirlo

¿Cuándo consultar donde el pediatra?

 Cambios en el número de veces que el niño va al baño “muchas o pocas”

  • Mayor de 5 años que aún moje la cama “orine dormido”
  • Accidentes miccionales “se orina despierto” mayor a 5 años
  • Encopresis “popo en la ropa interior”
  • Dolor – ardor para orinar
  • Cualquiera de las anteriores asocias a cambios del ánimo.
  • Si su niño no ha aprendido o se niega a controlar los esfínteres después de varios meses, o si tiene más de 4 años.

¿Qué se evita con un proceso adecuado de esfínteres?

 

  • Infecciones urinarias
  • Trastornos miccionales
  • Enuresis
  • Incontinencia

¿Qué es lo que no hay que hacer?

 

  • No demostrar preocupación
  • No castigar, no avergonzar
  • No castigo físico
  • No sobornar
  • No obligar
  • Evitar dejarlo sentado mucho tiempo

¿Cómo hacerlo?

 

  • Ropa cómoda- Fácil de bajar
  • Evitar distracciones
  • Bacinilla
  • Invitarlo al baño cada 2 o 3 horas
  • Emular “muñecos “
  • Celebrar logros
  • Paciencia “errores”

Recordemos que primero lograrán el control de esfínteres diurno que el nocturno. Cuando notemos que amanece seco por varios días, podemos entender que es el momento de quitarle el pañal durante la noche; aunque debemos estar listos para levantarnos por las noches y acompañarlo al baño. Explícale que aunque sea hora de dormir, se debe parar si siente ganas de ir al baño. Si su niño está estreñido, es posible que se resista a controlar los esfínteres.

Si su niño tiene necesidades especiales, tal vez usted necesite mayor orientación de parte del médico antes de decidir si su niño está preparado para controlar.

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