Cuidemos la madre tierra, es la casa de todos

Si miramos hoy nuestro planeta vemos como se ha deteriorado por la explotación inadecuada de recursos naturales, la caza, la pesca, la tala de árboles, la cantidad de basura que arrojamos y el agua contaminada, poniendo en riesgo la existencia del planeta. Somos testigos de los desastres causados por el maltrato que le hemos dado a la tierra, las agresiones y el abuso que han causado una crisis ambiental generalizada.

Frente a esta realidad es necesario que a nuestros hijos, desde temprana edad, les enseñemos a tener acciones positivas y amables con la naturaleza, para crear un mundo mejor y renovado, sintiéndonos parte integrante de ella y no, los amos del planeta.

Llegó el momento de volvernos guardianes de la sostenibilidad, pues en cada uno de nosotros esta la solución. El primer paso es ser conscientes de lo que está sucediendo, porque al comprenderlo podemos comprometernos a ser respetuosos y obtenemos como resultado, ser muy buenos modelos para que nuestros hijos nos imiten. Si desde pequeños ellos aprenden de nosotros estos actos, los pueden convertir en hábitos y perdurarán para siempre.

Y ¿qué podemos hacer? Debemos apuntarle a que los niños se conviertan en protectores de la fauna y la flora, a través de una relación directa y cotidiana con su entorno:

• Permitirles, de una forma lúdica y divertida, que siembren una planta, que aprecien la transformación de una semilla y se encarguen de cuidarla todos los días hasta la recolección del fruto, para que aprendan a producir su propio alimento, valoren los regalos de la naturaleza y desarrollen el espíritu científico.
• Adoptar en familia un pequeño tramo de un bosque o una quebrada para cuidarla juntos. Será un lugar donde pueden explorar y satisfacer su instinto de curiosidad, además de divertirse y aprender mucho.
• Involucrarlos en la cultura de reciclar y separar adecuadamente los residuos. Además, reutilizar los desechos creativamente, haciendo manualidades.
• Permíteles observar la metamorfosis de las mariposas; ellas son una herramienta de aprendizaje maravillosa que les enseña a comprender la transformación, les enseña a ser pacientes, respetuosos y a entender que cada proceso tiene su ritmo. También, los vuelve más sensibles a apreciar la belleza.
• Enséñales a cuidar los animales, a protegerlos siempre y a aprender de ellos mediante la observación. Con ello los niños se vuelven más receptivos al mundo que los rodea, desarrollan el sentido de observación, cultivan cualidades anímicas positivas como la cooperación, el respeto hacia los otros, la capacidad de asombro y de admiración, además de apreciar la belleza y comprender el significado de la vida y de la muerte.
• Ayúdales a valorar el agua, enseñándoles a hacer buen uso de ésta en los momentos que la utilicen, como el baño, cepillado de dientes y otras actividades cotidianas.
• Aprovechen los momentos importantes de la vida, como el cumpleaños, nacimiento o muerte de un ser querido, para sembrar con ellos árboles, abonarlos, podarlos y darles muchos cuidados. Enséñeles que ellos serán en un futuro el hogar de muchas especies y para ustedes tendrá un significado inolvidable.
• También cultiven un lindo jardín donde haya diversas flores y matas que atraerán mariposas y diversos insectos; a las aves, pónganles todos los días en los balcones o ventanas comida como plátano, azúcar, granos y agua…se maravillarán de las diversas especies que llegan a alegrar el hogar.

Nuestro compromiso como padres es que les inculquemos actos respetuosos y amorosos con el medio ambiente, para que sean personas responsables, solidarias y comprometidas para siempre, teniendo en familia siempre un gesto amable con el planeta, para todos tener una vida armoniosa y feliz.

Pilar Del Llano
Olga Lucía Trujillo Mora
Socias Fundadoras
Jardín Infantil Pelusa

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